Marcos, ¿era el sobrino o el primo de Bernabé?
La relación familiar entre Marcos y Bernabé no siempre queda clara en las traducciones del Nuevo Testamento. Mientras que la versión bíblica Reina-Valera indica que Marcos era el sobrino de Bernabé, la Nueva Versión Internacional (entre otras traducciones) informa que eran primos (Col. 4:10). A continuación, intentaremos definir cuál es la mejor interpretación.
La primera vez que escuchamos acerca de Bernabé y Marcos es en el libro de Hechos. Mientras Bernabé y Pablo son enviados al campo misionero gentil de manera oficial por primera vez (Hech. 13:2-4), Marcos —también conocido como Juan Marcos (Hech. 12:12)— se une al equipo de predicadores que ambos líderes forman (Hech. 13:5). En el camino, sin embargo, Marcos desiste y regresa hacia Jerusalén (Hech. 13:13). La inmadurez etaria y espiritual tuvieron que ver, tal vez, con esta triste decisión.
Sin embargo, todos merecen una nueva oportunidad en el proceso de crecimiento cristiano. Por eso, al organizar el segundo viaje misionero, Bernabé insiste en llevar con ellos a Marcos, y Pablo (¡que sabía muy bien esto de segundas oportunidades!) se opone férreamente. Este desacuerdo crea diferencias tan grandes entre ambos que ocasiona un quiebre de pareja pastoral sin solución: Bernabé parte junto con Marcos a Chipre y Pablo escoge a Silas para continuar el viaje previamente planeado (Hech. 15:36-41).
Cronológicamente, la segunda vez que escuchamos acerca de Marcos es en la carta que Pablo escribe a los miembros de la iglesia de Colosas. En ella, Pablo nos dice que Marcos está con él. Sabemos que este Marcos es el mismo personaje del libro de los Hechos, pues Pablo lo conecta con la familia de Bernabé. La relación entre ambos es descrita con la palabra griega anepsios, que significa «primo». Como notamos previamente, la Reina-Valera traduce el vocablo como sobrino, mientras que otras versiones de la Biblia lo rinden como primo. ¿Cuál traducción es correcta?
Lamentablemente, el vocablo griego mencionado ocurre únicamente en la carta a los Colosenses. Esto significa que no podemos compararlo con otros textos del Nuevo Testamento. Sin embargo, en la Septuaginta (que es la traducción griega del Antiguo Testamento), la palabra anepsios aparece dos veces y en ambas opera en el sentido de primo.
En el primer caso, la palabra no traduce un vocablo hebreo —que es uno de los dos idiomas en que el Antiguo Testamento fue escrito—, sino que interpreta una relación familiar particular. En Números 36:11 aprendemos que las hijas de Zelofehad se casaron con los hijos de sus tíos paternos, evento que la Septuaginta interpreta como un compromiso llevado a cabo entre primos.
El segundo ejemplo proviene de un texto no canónico. Nos referimos al libro de Tobit, incluido en la Septuaginta. Si bien no consideramos que este libro sea inspirado, podemos reconocer que este ejemplifica cómo operaba el griego en el mundo antiguo. Esto implica ver este texto como un artefacto lingüístico que evidencia la forma en que las palabras funcionaban en tiempos pasados. En este caso puntual, uno de los personajes del relato recuerda a Tobit, el padre de Tobias (de quien era pariente) y a quien llama anepsios (Tobit 7:2). Teniendo en mente esto, resulta interesante notar que allí este vocablo significa claramente primo y no sobrino.
Un último ejemplo nos ayudará a establecer con aún más certeza que el vocablo anepsios debe interpretarse como primo. El historiador judío Flavio Josefo relata en uno de sus libros la historia de los patriarcas. Al contar la historia del encuentro entre Jacob y Raquel, Josefo nos informa del diálogo que ellos habrían tenido. Allí, Jacob afirma que su madre (Rebeca) era hermana de Labán, es decir, el padre de Raquel. Por lo tanto, ellos eran anepsios, es decir, primos. (Ver Antigüedades de los Judíos, 1:290).
En conclusión, resulta importante establecer que Bernabé y Marcos eran primos. Esta relación familiar estrecha nos permite entender la razón por la que Bernabé luchó por Marcos y lo tomó bajo su alero al partir con él a Chipre. Ambos eran familia, y es en la familia donde debemos encontrar apoyo y consuelo.
Pablo, al pasar el tiempo, sin duda notó que había errado, tomando de vuelta a Marcos en su equipo misionero. Eso es lo que aprendemos también del versículo de Colosenses, pues Pablo nos dice que Marcos está con él acompañándolo en la cárcel. Los grandes hombres se equivocan, pero también reconocen sus errores.
Al informar que Bernabé y Marcos eran parientes, Pablo está diciéndonos que este Marcos (el primo de Bernabé), es el mismo que él desechó. Sin embargo, ahora lo considera útil para la causa del evangelio (2 Tim. 4:11). ¡Gracias a Dios por líderes como Bernabé, que fue un gran mentor misionero y no se rindió con su primo que había tomado malas decisiones!



0 comentarios