RESOLUCIONES MISIONERAS

19/01/2026

Pasos simples para vivir de manera más deliberada

Un nuevo año. No sé ustedes, pero yo estoy agradecida por este ciclo anual. Si bien no me gusta tanto agregar otro año a mi edad, es emocionante recomenzar el calendario cada mes de enero. Es un momento para reflexionar sobre el año anterior, regocijarse por los éxitos y, sí, también llorar las pérdidas. Es una oportunidad de evaluar nuestras prioridades y volver a comprometernos para vivir con mayor propósito.

Al mismo tiempo, soy consciente de que implica que estamos un año más cerca del regreso de Jesús. Y con esa perspectiva viene la comprensión de que ante mí se extienden otros 365 días de oportunidades para participar de manera más plena y deliberada en la misión divina.

Al comenzar un nuevo año, quiero desafiarlos (y a mí misma) a tomar algunas resoluciones de Año Nuevo que nos ayuden a seguir enfocados en la misión. Aquí hay algunas ideas que buscan estimular su creatividad.

Un nuevo año es una oportunidad de reevaluar nuestras prioridades y volver a comprometernos para vivir con mayor propósito.

CRECIMIENTO PERSONAL
. Ore diariamente por un misionero. Elija un misionero y ore por él todo el año. Si no conoce a un misionero, su pastor puede ayudarlo.
. Lea un libro (o más) sobre misión o ministerio intercultural para aumentar su comprensión de la misión; o aprender sobre otra cultura o grupo religioso para que esté mejor equipado para la misión, ya sea a nivel local o global.
. Aprenda una nueva disciplina espiritual, como el ayuno, el diario personal de oración o la memorización de las Escrituras; hágalo con una mentalidad misional, preguntándose cómo lo moldea o equipa para el servicio.
. Salga de la rutina cómoda al menos una vez al mes, ya sea iniciando una conversación espiritual, sirviendo de una manera nueva o involucrándose con una cultura diferente. Hacer algo a lo que no estamos acostumbrados es crear una oportunidad para que el Espíritu Santo se haga fuerte en nuestra debilidad (2 Cor. 12:9, 10).
. Reduzca las distracciones, como las redes sociales, el entretenimiento sin valor o el exceso de trabajo, para hacer espacio para la vida misional. Utilice el tiempo recuperado para participar en la testificación y la obra comunitaria.
. Practique la hospitalidad una vez al mes invitando a alguien fuera de lo acostumbrado (como un vecino o compañero de trabajo), a su casa para comer. Invierta tiempo en conocer a esta/s persona/s. Al despedirse, eleve una oración de bendición en favor de él/ellos.

MISIÓN LOCAL
. Omita los servicios de pago automático. Por el contrario, tómese unos minutos adicionales para tener una breve conversación con un cajero. ¿No está seguro de qué decir? Fíjese en la mirada de las personas, que suelen comunicar mucho. ¿Tienen una mirada feliz o se los ve tristes y cansados? ¿Tal vez trasmiten un destello de entusiasmo o emoción? Use esas señales para conectarse con ellos. Los ojos no solo comunican emoción; en muchas culturas, mirar a alguien a los ojos y sonreír implica interés en el otro. Es como decirle: «Puedo verlo», y es algo que puede validar y alentar a alguien si se siente insignificante o poco apreciado, o simplemente está teniendo un día rutinario o difícil.
. Tenga siempre a mano folletos espirituales. Entréguelos al conductor del autobús o taxi, al cajero del negocio, al personal de limpieza del hotel, al personal de seguridad, etc. Elena White comparó los pequeños folletos con las hojas del otoño, de manera que no dude en diseminarlos.
. Incluya a su vecindario de manera deliberada. Dibuje o imprima un mapa de las casas de su vecindario y escriba los nombres de sus vecinos. Luego, asegúrese de saber quiénes son aquellos que aún no conoce. Ore y pídale a Dios oportunidades de ser un canal de bendición. Luego escuche lo que Dios le transmite y comprométase a seguirlo.
. Adopte un presupuesto para acciones generosas. Más allá de su diezmo y ofrendas regulares, reserve un presupuesto para bendecir a los demás. Úselo para comprar flores para un vecino solitario, útiles escolares para un niño necesitado, pagar la tarifa de transporte para que alguien vaya a la iglesia, etc.
. Comparta un testimonio personal todos los meses de cómo Dios está obrando en su vida. Puede compartirlo con su clase de Escuela Sabática o grupo pequeño, para fomentar la oración y una participación más profunda en la misión; o comparta con alguien a quien esté ministrando, como una forma de demostrar el amor de Dios e inspirarlo a confiar en él.

Ore por los pueblos no alcanzados. Encuentre una lista de los grupos no alcanzados y ore por ellos.

MISIÓN GLOBAL
. Adopte una familia misionera. Aprenda sobre el país y la cultura en la que están sirviendo. Ore por ellos diariamente. Si es posible, envíeles mensajes de aliento. Vivir lejos de «casa», aprender un nuevo idioma y compartir el evangelio de maneras culturalmente sensibles y atractivas representa un gran desafío y puede resultar desalentador. Hágales saber que está orando para que el Espíritu Santo los rodee, proteja y capacite.
. Sea mentor del hijo de un misionero. Al igual que muchos jóvenes adventistas, los hijos de familias de misioneros a menudo están estudiando en colegios o universidades lejos de su familia. Esta transición puede ser difícil y aún si están en su país de origen, pueden experimentar un choque cultural significativo como «inmigrantes ocultos». Si conoce a alguno, ayúdelo. La mayoría de los hijos de misioneros se beneficia mucho de tener mentores adultos que puedan escucharlos, ofrecer apoyo práctico (como acompañarlos a un trámite, llevarlos de compras o hacer de hogar lejos de su hogar) y alentarlos mientras atraviesan sus experiencias en la vida de la fe.
. Ore por los pueblos no alcanzados. Encuentre una lista de los grupos no alcanzados y ore por ellos. Misión Adventista tiene una gran cantidad de materiales que pueden ayudarlo, incluido un Mapa de Oración que lo orienta para orar por las ciudades no alcanzadas del mundo.
. Apoye la misión financieramente, estableciendo una donación mensual para la Misión Adventista.
. Participe de un viaje misionero. Hay muchos ministerios que organizan viajes misioneros de dos o tres semanas. O si está listo para más, consulte los llamados misioneros en VividFaith.com, el sitio de referencia de la iglesia para oportunidades misioneras. Allí encontrará listados de necesidades de voluntariado, ofertas de empleo, suplencias, trabajos remotos y viajes misioneros grupales.

FAMILIA E IGLESIA
. Elija cada mes un «versículo misional para la familia». Encuentre versículos que lo motiven y lo desafíen a participar en la misión. Comprométase a memorizar cada nuevo versículo en familia y explore formas de aplicarlos a la vida.
. Participe en un proyecto trimestral de servicio como familia que ayude a alguien fuera de su círculo habitual. Mejore la vivienda o jardín de un vecino anciano; sirva comidas en un comedor de beneficencia; prepare y entregue cestas de bienvenida para familias de refugiados o inmigrantes; organice un día de limpieza comunitaria. ¡Las oportunidades son infinitas!
. Celebre la iglesia global. Desafíe a su congregación o a las Escuelas Sabáticas de niños para que aprendan una canción o un himno en otro idioma; o dedique una comida en la iglesia para celebrar los alimentos y la cultura de otro país. Si está disponible, tómese el tiempo para ver los videos de Mission Spotlight (disponibles en línea) o lea el misionero trimestral. Ore por los miembros de iglesia y los pastores del país que han elegido, y compartan información sobre el idioma o la historia de ese lugar; pídale a Dios que les dé sabiduría y valor para seguir adelante en la misión. Entonces, envíeles una tarjeta de aliento o un correo electrónico con una foto de su grupo.
. Oriente o anime a los creyentes más jóvenes para que adopten una mentalidad misionera. El cristianismo es mucho más que ir a la iglesia cada semana: es un estilo de vida. Los jóvenes están listos, dispuestos y ansiosos por vivir con propósito. Anímelos, ayudándolos a encontrar formas de hacerlo. Incluso puede patrocinar a uno o dos para que participen en un proyecto misionero a corto plazo, ¡una experiencia que les cambiará la vida!

¡Las oportunidades de participar en la misión son infinitas! A medida que ingresamos al nuevo año, mi oración es que nos comprometamos a ser discípulos de Jesús dedicados a la misión, y que actuemos de manera más deliberada, invitando a otros a sumarse a esta travesía del discipulado. Aprovechemos al máximo este nuevo año, ¡cada uno de los 365 días que tenemos por delante!

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Amy Whitsett, misionera de larga data, es directora de atención y apoyo a los Empleados del Servicio Internacional de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

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