EL JUGO DE REMOLACHAS Y LA HIPERTENSIÓN

04/05/2026

¿Cura milagrosa o útil aditivo?

La hipertensión suele ser llamada «la asesina silenciosa», porque la mayoría de la gente no se siente enferma cuando la tiene, aunque con el tiempo puede causar graves problemas de salud.

A nivel mundial, la hipertensión afecta a más de 1200 millones de personas y es una de las principales causales de muerte, especialmente común en adultos mayores de 40 años. Sus principales causas son una mezcla de estilo de vida y factores hereditarios (genéticos). Comer alimentos ricos en sal, azúcar y grasas poco saludables, tener sobrepeso, fumar, beber alcohol, dormir menos de lo necesario y no hacer ejercicio físico periódico elevan la presión arterial. Los antecedentes familiares también influyen, lo que significa que, si sus padres tienen hipertensión, usted también tiene mayor probabilidad de sufrirla. El estrés y el envejecimiento también hacen que los vasos sanguíneos se endurezcan, lo que eleva la presión arterial. También algunas afecciones médicas actúan en ese sentido, como por ejemplo los trastornos hormonales, la diabetes, las enfermedades renales y la apnea del sueño (a menudo acompañada de ronquidos fuertes), entre otras.

De no controlarse, la hipertensión puede provocar complicaciones graves. Las más peligrosas incluyen los accidentes cerebrovasculares (cuando se bloquea el flujo sanguíneo al cerebro o se rompe un vaso sanguíneo), el infarto (cuando se bloquea el flujo sanguíneo al corazón), la insuficiencia cardíaca (cuando el músculo cardíaco se debilita y no puede bombear con eficiencia), las afecciones renales y la pérdida de la visión. Como normalmente no hay síntomas tempranos, muchas personas no saben que tienen hipertensión hasta que se producen estas complicaciones. Por eso se la llama la asesina silenciosa.

El jugo de remolachas o betabeles es rico en nitrato –un compuesto químico natural que se encuentra en muchas verduras–. Al consumirlo, las bacterias amigas de la boca (microbioma oral) transforman el nitrato en nitrito y luego en óxido nítrico, lo que relaja los vasos sanguíneos. Los vasos relajados pueden reducir la presión arterial. Esa transformación de nitrato → nitrito → óxido nítrico está bien documentada en estudios humanos.

Beber jugo de remolachas puede reducir modestamente la presión sistólica en algunas personas –en especial en los que sufren de hipertensión–, pero los resultados no están garantizados y pueden desvanecerse si deja de beberlo, al igual que lo que ocurre con los medicamentos prescritos para la presión arterial. Piénselo como un complemento, no como un sustituto; así como intervenciones probadas en el estilo de vida (ejercicio, mantener un peso ideal, evitar el tabaco y el alcohol, y dormir lo suficiente) y la medicación adecuada según sea necesario.

Cómo usarlo de forma segura:

Hable primero con un profesional calificado. Él puede aconsejarle sobre la dosis, el momento y el control rutinario de la
presión arterial para garantizar su eficacia y seguridad.

Dosis típicas de investigación: 250 a 500 mililitros (1 a 2 tazas) al día de jugo de remolachas (a menudo dividido), que aportan entre 200 y 800 miligramos de nitrato.

La remolacha cruda (y las verduras de hoja rica en nitritos) retienen más nitritos que cuando se cocinan, y el tiempo suficiente
en la boca y la masticación cuidadosa ayudan a las bacterias a convertir nitritos.

Los enjuagues bucales antisépticos pueden eliminar las bacterias orales beneficiosas que convierten el nitrato y pueden aumentar la presión, atenuando así el efecto del jugo de remolachas. Evite los enjuagues bucales antisépticos rutinarios a menos que su dentista o médico lo recomienden. El uso regular del hilo dental y el cepillado suelen ser suficientes.

El jugo de remolacha puede ayudar a bajar la presión arterial, pero es una herramienta entre muchas y tiene que sumarse a los medicamentos y al estilo de vida saludable, no remplazarlos. Úselo solo por consejo médico, mientras mantiene un buen estilo de vida, toma la medicación y lleva a cabo un seguimiento periódico.

Puede consultar una versión ampliada de este artículo (en inglés) en adventistreview.org—Los editores

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Zeno L. Charles-Marcel, es especialista certificado en medicina interna y director de Ministerios Adventistas de Salud de la
Asociación General. Peter N. Landless es cardiólogo nuclear certificado y director emérito de Ministerios Adventistas de Salud de la Asociación General, además de ser también especialista en medicina interna.

  • Peter N. Landless

    Médico sudafricano, poseedor de tres especialidades médicas (Cardiología, Medicina familiar y Medicina Interna) que actualmente se desempeña como director del Ministerio de Salud de la Asociación General. Integró el equipo médico de Nelson Mandela, reconocido expresidente de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz.

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