EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

09/09/2022

Cuando nada parece suficiente y te sientes en deuda con todos y contigo mismo.

Hace algún tiempo atendí a un cirujano muy importante, que tenía grandes éxitos en su profesión y también en lo personal. Su vida era ejemplar. Cuando no estaba en cirugía, dedicaba su tiempo a estudiar seminarios y hacer posgrados.

Por eso, me intrigó que quisiera conversar conmigo, ya que, a simple vista, parecía muy exitoso. Me impactó con la frase que comenzó la sesión: “Soy un fraude, mi vida es una mentira. Solo actúo como doctor, pero creo que nunca seré suficiente para mi trabajo. Mis padres tenían razón: mi hermano siempre será mejor que yo”.

Muchas personas viven vidas falsas. Se conoce como “Síndrome del impostor” a un problema psicológico que genera que un individuo sea incapaz de valorarse y reconocer sus éxitos como suyos, sino más bien como un fraude de vida. Finalmente, siente y experimenta que su vida es una actuación para complacer a otros.

Así, cuando estas personas logran éxitos en su vida aparece en sus mentes el personaje de “el impostor”, diciéndoles que no merecen ese logro, que solo fue suerte y que nunca estarán a la altura de los demás. Son personas que al actuar continuamente viven escondiéndose de sus verdaderos sentimientos, y viven fingiendo para ser aprobados. Son jóvenes que se sienten perfectos en la iglesia, pero por dentro no sienten nada al adorar a Dios. Jóvenes que usan una máscara para engañar a sus padres, profesores y amigos, que se sienten miserables y con su autoestima tan baja que piensan que Dios jamás los aceptará y amará.

Tantas personas que viven una mentira, tantos jóvenes que viven en un fraude, que no logran tener una intimidad con Jesús porque han escuchado todo el tiempo al “impostor de los hijos de Dios”, que creen que nunca darán la altura para ser amados por Jesús.

Finalmente, quiero que te atrevas hacer algo cada mañana. Antes de tomar el celular, abre la Biblia en el capítulo 41 de Isaías, versículos 10 y 11, y léelo en voz alta:

“No temas, Rodolfo. Yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados; los que contienden contigo serán como nada y perecerán”.

¡Realiza este ejercicio terapéutico por siete días muy temprano por la mañana, y verás resultados increíbles!

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1 Comentario

  1. Mauricio Mora

    Excelente recomendación

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